¿Es recomendable el uso de pastillas para dormir? | Blog Nubett

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Pastillas para Dormir

Las pastillas para dormir (o cualquier otro tipo de somnífero) pueden resultar útiles en determinadas circunstancias. Por ejemplo, cuando ocurren situaciones estresantes inevitables o extremas, en que es necesario conciliar el sueño pero a la persona le resulta imposible lograrlo por la vía natural. Para alcanzar el descanso en esos casos, es que existen las pastillas para dormir, que por lo general son producidas por la industria farmacéutica.

Pastillas Naturales

También existen pastillas naturales para dormir, que van siendo las preferidas de muchas personas que optan por no usar los fármacos, drogas o somníferos convencionales de la industria farmacéutica. Sean naturales o convencionales, las pastillas para dormir o somníferos son un recurso para cuando realmente llega el momento en que dices: “no puedo dormir pero necesito hacerlo”.

¿Qué son los somníferos y las pastillas para dormir?

Un somnífero es todo aquello que provoque sueño. Etimológicamente hablando, la palabra “somnífero” procede del latín somnĭfer, con el mismo sentido que en español, debido a que se compone de la raíz somnus (‘sueño’) y del morfema fero (‘que conduce a’). “Somnífero” significa literalmente ‘aquello que conduce al sueño’.

La palabra “somnífero” es de cierto modo sinónima de otra que se usa en estos contextos: “hipnótico”, si bien esta procede del griego hypnōtikós, ‘que provoca sueño’, ya que se deriva de hýpnos, que significa ‘sueño’. En lenguaje médico, en España muchas veces se prefiere la palabra “hipnótico” más que “somnífero”, porque parece más apropiada o más exacta.

Todo esto significa que, cuando hablamos de “somníferos”, no necesariamente nos estamos refiriendo a las pastillas para dormir, aunque estas están incluidas en los somníferos. Un somnífero puede ser una pastilla para dormir, pero también puede ser perfectamente un té de ciertas plantas (que más adelante veremos), ciertos aceites esenciales o cualquier sustancia natural que provoque sueño, como sea que se consuma.

Tipos de pastillas: naturales vs. somníferos

En la actualidad las pastillas para dormir más utilizadas siguen siendo los somníferos o hipnóticos que proceden de la industria farmacéutica, especialmente las benzodiacepinas. En mucha menor medida, sólo en casos especiales, se recetan muy bajas dosis de antidepresivos con efecto sedante. A veces los pacientes por su cuenta (o incluso los propios médicos) recurren a pastillas naturales para dormir y a otros recursos tradicionales. Pero cada vez es más frecuente que los médicos traten el insomnio por la vía de la terapia cognitivo conductual. 

Pastillas Convencionales

Las pastillas para dormir convencionales no suelen ser sedantes, sino inductoras del sueño. A veces ciertas personas con determinados padecimientos no toleran las pastillas para dormir o hipnóticos convencionales. Entonces es que se les administra algún antidepresivo con efecto sedante, sólo que en muy bajas dosis. Lo cierto es que los médicos, siempre que es posible, dejan de recurrir a las pastillas para dormir (sean hipnóticas o antidepresivos sedantes), y prefieren orientar recursos como la terapia cognitivo conductual, que tiene como objetivo transformar de forma natural los hábitos de descanso de la persona.

Formatos Convencionales

Algunos médicos incluso pueden sugerir pastillas naturales o somníferos que no proceden de la industria farmacéutica convencional, sino de las farmacopeas tradicionales. Los formatos pueden ser las tradicionales infusiones, decocciones, cocimientos, etc. Sin embargo, en la actualidad existen medianas y pequeñas empresas que producen suplementos nutricionales y pastillas naturales para dormir, obtenidas a partir de la herbolaria (valeriana, pasiflora, amapola, espino blanco, manzanilla, entre muchas otras), y presentadas en formatos líquidos, comprimidos, pastillas, cápsulas, etc.

Lo que ocurre muchas veces con las pastillas naturales e infusiones, o con cualquier otro método natural, es que lo natural es menos invasivo que lo artificial, porque no se trata de un principio activo aislado y potenciado, sino de un componente más de alguna planta o sustancia. Debido a esto, los métodos naturales tardan más tiempo en hacer efecto e inducir el sueño, y puede que requieran cierto tipo de constancia o de disciplina que los fármacos convencionales prácticamente no piden.

Sin embargo, los fármacos, hipnóticos o somníferos convencionales tienen un gran contra: la inmensa mayoría de ellos provocan efectos secundarios, a veces fuertes e intensos, que los métodos naturales no provocan.

Pastillas para dormir: Naturales vs. Somníferos (tabla)

Podemos analizar ahora, a modo de tabla comparativa, los tipos de pastillas para dormir, tanto los somníferos de producción farmacéutica como las pastillas naturales. Es interesante compararlas desde puntos de vista como la fuente de obtención, las dosis, los efectos secundarios, etc.

TIPOS DE PASTILLAS PARA DORMIR: NATURALES VS. SOMNÍFEROS (TABLA)

CARACTERÍSTICA

SOMNÍFEROS, HIPNÓTICOS O FÁRMACOS CONVENCIONALES

PASTILLAS NATURALES Y TRADICIONALES

Origen o elaboración

Son elaborados por la industria farmacéutica, muchas veces por grandes corporaciones.

Se elaboran en casa, aunque existen pequeñas o medianas empresas que las elaboran.

Fuente de su conocimiento

Con frecuencia los fármacos convencionales proceden de conocimientos naturales y tradicionales. Pero su fuente principal es la investigación farmacológica.

Forman parte de la tradición oral y escrita de las culturas y pueblos, muchas veces desde tiempos milenarios o inmemoriales. Su eficacia es comprobada directamente.

Forma de consumo

Su forma más habitual de consumo son las pastillas, cápsulas o comprimidos, pero también hay inyecciones, jarabes, suspensiones y otros formatos farmacológicos típicos. Las pastillas se suelen tragar acompañadas de tragos de agua, pero se pueden masticar.

Al proceder de hojas, flores, tallos o raíces de plantas, se consumen casi siempre en forma de infusiones, decocciones, cocimientos, aceites esenciales, inciensos, etc. No obstante, ya se pueden hallar también en formato de pastillas, cápsulas o comprimidos.

Dosis o posología, frecuencia de consumo y tiempo de acción

Se deben consumir con la frecuencia y durante el tiempo que establezca el médico o el especialista a partir de la edad de la persona, su sexo, su condición física, etc. Lo normal es que actúen rápidamente, pero también se suelen eliminar con rapidez por vía de la orina o la excreción, por lo que requieren nuevas dosis. No se recomienda su consumo continuo durante más de 2 semanas.

Las tradiciones a veces establecen ciertas pautas de consumo para las infusiones naturales somníferas, pero con frecuencia se pueden consumir a discreción. Las pastillas naturales o suplementos nutricionales sí incluyen prospectos con posologías, como los de la industria farmacéutica. Los somníferos naturales tienen un tiempo de acción más lento, por lo general asociado a la digestión.

Efectos secundarios

Casi siempre tienen efectos secundarios, tales como mareos, resequedades, taquicardias, tensión alta o baja, etc. Se deben tener muy en cuenta las interacciones medicamentosas, evitar el consumo de ciertas sustancias como el alcohol, y respetar las alergias individuales a sustancias químicas.

Para la inmensa mayoría de las personas, es extremadamente raro que los somníferos naturales tengan efectos secundarios o que provoquen alergias. No suelen tener peligros de interacciones medicamentosas, o en todo caso no se han investigado mucho, debido a que no se consideran graves.

Prescripción

Por lo general son de prescripción médica, salvo algunos fármacos que son de venta libre y pueden hallarse en farmacias y supermercados (y que no son los más fuertes). Incluso para los de venta libre se recomienda consultar a un médico y cumplir bien con las orientaciones del prospecto adjunto al medicamento.

Excepto algunos casos, por lo general no necesitan prescripción médica. Se elaboran a partir de plantas de jardines y otras sustancias de venta libre, que no se ha considerado prescribir o someter a normas. No obstante, en algunos casos se recomienda saber la opinión de un médico o de algún especialista antes de consumirlas.

Popularidad

Los somníferos convencionales son los que más se han usado hasta ahora. Para determinado sector de la población han caído en cierto descrédito, y no los usan salvo que no quede otra opción.

Tradicionalmente han sido muy usados por cierto sector de la población. Pero en las décadas recientes, con las búsquedas de una vida más natural, su popularidad ha aumentado.

Ejemplos

De prescripción médica: Según informe de la AEMPS 2015 citado aquí, Midazolam, Brotizolam, Lorazepam, Lormetazepam, Loprazolam, Flurazepam, Quazepam. Circadín en cápsulas (melatonina).

Sin prescripción médica: Algunos antihistamínicos (por ejemplo, la difenhidramina o la doxilamina), y la melatonina en formato de suplemento dietético vendido en supermercados (con triptófano muchas veces).

Pastillas naturales y suplementos para dormir: Suplementos alimenticios o comprimidos (en formato simple o combinado) de valeriana, pasiflora, amapola, espino blanco, manzanilla, lúpulo, salvia, rompepiedras, extractos florales de Bach, vitaminas del grupo B, melisa, entre otras.

Infusiones para dormir: Valeriana, tila o tilo, pasiflora, melisa, lavanda, manzanilla o camomila, rooibos, hierbaluisa, amapola de California, lúpulo, toronjil, bufera o ginseng indio, entre otras.

 

 

 


Pros y contras del uso de pastillas para dormir

En este acápite analizaremos brevemente los pros y los contras únicamente de las pastillas para dormir convencionales. Es decir, veremos las pastillas para dormir producidas por la industria farmacéutica, no las pastillas naturales para dormir. Para empezar por los pros, digamos que algunas de las ventajas de las pastillas para dormir convencionales o no naturales, son:

Pros o ventajas de las pastillas para dormir o somníferos convencionales

a) Ayudan a dormir: sobre eso no caben dudas

Por supuesto, el principal pro de las pastillas para dormir o somníferos farmacológicos, es que inducen el sueño y favorecen el descanso en personas que por un motivo u otro no logran entrar por sí mismos en estado de sueño. Esto se puede cumplir tanto para personas con salud normal en todos los demás aspectos, como para personas que atraviesen situaciones especiales, sea en sentido pasajero o permanente (como algún padecimiento psiquiátrico o enfermedad grave). Más allá del efecto placebo que de hecho tienen los somníferos para algunas personas, en mayor o menor medida realmente pueden ayudar a dormir.

b) Sus mecanismos de acción suelen ser sumamente rápidos

Puede que sus efectos, en dependencia de la vía de administración (oral y sobre todo intravenosa), empiecen a notarse al momento o en apenas 15 minutos. Según el medicamente de que se trate, el efecto puede tardar hasta 25 o 30 minutos, pero ese suele ser el máximo. Esto significa que los somníferos farmacológicos se consideran medicamentos de acción bastante rápida.

Esta rapidez de su acción, como decíamos más arriba, se debe a que por lo general los somníferos o hipnóticos convencionales son fármacos, drogas o principios químicos activos aislados sintéticamente en laboratorios, combinados únicamente con algún excipiente y algún otro aditivo secundario. En especial si pasan directamente a la sangre (sin que intermedien procesos digestivos), los efectos pueden ser muy rápidos.

c) Se consumen (o así debe ser) bajo supervisión médica

Se supone que, exceptuando algunos somníferos suaves de venta libre en supermercados y lugares afines, las pastillas para dormir siempre debe recetarlas un médico o un especialista. Gracias a eso, junto con la receta vendrán las indicaciones acerca de las posologías adecuadas, la frecuencia de consumo, y el período total en que el paciente se mantendrá consumiendo el somnífero. Si todo funciona de este modo, no hay lugar para errores o sobredosis de pastillas para dormir.

d) Son inductores del sueño, pero no necesariamente sedantes

Las pastillas para dormir suelen tener efectos inductores del sueño, pero no necesariamente son sedantes. Esto implica que la persona no caerá sedada al consumir los somníferos, y que incluso puede no ir a acostarse a pesar de la somnolencia. Esta cualidad, si bien puede ser provechosa, puede ser paradójicamente riesgosa, porque la persona puede continuar haciendo actividades a pesar de la somnolencia inducida.

Los somníferos pueden incluso no tener efecto si no se siguen las medidas de higiene del sueño, tales como apagar el televisor, alejar dispositivos móviles, evitar consumir sustancias excitantes a deshora (café, té, bebidas con cafeína), hacer ejercicios cerca de la hora de dormir, etc.

Contras o desventajas de las pastillas para dormir o somníferos convencionales

Sin embargo, a pesar de todas estas ventajas, con las pastillas para dormir hay que tomar algunas precauciones generales, para que no se vuelvan nocivas o peligrosas. Algunos contras o desventajas de las pastillas para dormir convencionales son:

a) Algunas personas no deben consumir ciertos somníferos

La difenhidramina y la doxilamina no deben consumirlas personas que padezcan de asma, de enfermedad pulmonar obstructiva crónica o de apnea del sueño. Por otra parte, como es sabido, el Alzheimer puede ser hereditario. Si el padre, la madre, el hermano o la hermana de una persona han padecido Alzheimer, la persona tienes más probabilidad de desarrollar la enfermedad (en especial si más de un familiar la ha padecido).

Existe evidencia de la relación entre el consumo de pastillas para dormir de la familia de las benzodiacepinas (que son las más comunes), y el desarrollo de demencia y de Alzheimer. Debido a esto, tal vez las personas con historial clínico familiar de casos de Alzheimer no deban consumir estos fármacos.

b) La dependencia a las pastillas para dormir y el efecto placebo

En la efectividad y la rapidez de las pastillas para dormir farmacológicas, también juega un papel importante el llamado efecto placebo. Se denomina efecto placebo al fenómeno psicológico (con frecuencia tomado en cuenta en las investigaciones científicas, médicas y farmacológicas) de que una sustancia o medicamento, a pesar de que no tiene valor farmacológico real alguno, produzca el efecto terapéutico y clínico esperado por el paciente. Esto se debe precisamente a que la persona espera que el medicamento produzca ese efecto y tiene gran fe en ello.

Un interesante artículo publicado en el periódico El País y elocuentemente titulado Las pastillas para dormir son más populares que efectivas, plantea que las pastillas para dormir no son tan efectivas como las personas creen. Según la publicación, que cita un estudio realizado en Estados Unidos, los efectos positivos de muchos somníferos apenas tienen una relevancia que justifique su popularidad. La investigación comparó el efecto placebo con el efecto de somníferos farmacológicos reales, desde la perspectiva de ciertos parámetros de lo que se considera una buena higiene del sueño y un descanso de calidad:

·        Tiempo de conciliación del sueño: Se considera que un tiempo corto de conciliación del sueño favorece un descanso de calidad, mientras que la demora excesiva en conciliar el sueño indica algún trastorno del sueño. Los somníferos reales logran que las personas que los consumen se duerman sólo de 7 a 16 minutos antes que las que consumieron el somnífero placebo. Lo que equivale a decir que, asumiendo una actitud psicológica distinta (quizás a través de la terapia cognitivo conductual), podían haberse dormido sin necesidad de consumir nada.

·        Duración del sueño (toda la noche): Otro parámetro importante para medir un descanso de calidad es que el sueño dure toda la noche, o que al menos tenga un mínimo de interrupciones, y que no ocurra un despertar antes de tiempo. El estudio demuestra que los pacientes que consumieron las pastillas para dormir sólo durmieron de 11 a 19 minutos más que quienes consumieron el placebo.

c) Dependencia o adicción a las pastillas para dormir o somníferos

Uno de los aspectos más negativos o censurables de los fármacos o pastillas para dormir, es que crean dependencia. Esto se manifiesta cuando la persona se habitúa tanto a dormir sólo después de consumir esta sustancia, que pierde o reduce drásticamente su capacidad natural de entrar en estado de sueño. Muchas veces esta dependencia es más psicológica que física, aunque pueden ocurrir ambas dependencias a la vez.

A pesar de que los parámetros de sueño contrastados en el acápite anterior entre pastillas para dormir y placebos no arrojan diferencias sustanciales o efectos realmente significativos, muchas de las personas que participaron en el estudio tuvieron la percepción subjetiva de que durmieron mejor luego de consumir las pastillas para dormir. Esto tal vez demuestra que, más que el efecto físico real, es más significativo el efecto psicológico que producen estos fármacos en las personas.

d) La dosis excesiva de somníferos se alcanza muy pronto

Según una publicación de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), el consumo de pastillas para dormir, en España alcanza porcentajes muy por encima de los recomendados. Sobre esto también se comenta que ciertos pacientes, haciendo caso omiso de las prescripciones del médico, asumen los tratamientos con pastillas para dormir como si se tratara de tratamientos crónicos, es decir, como si se pudieran consumir continuamente o incluso de por vida.


Este abuso farmacológico, muy al contrario de favorecer el sueño reparador y el buen descanso, puede afectar los ritmos circadianos de la persona, o incluso afectar los nervios o la salud física. Como comentamos más arriba, según la SEFAP, existen evidencias investigativas que relacionan el uso de benzodiacepinas con el desarrollo de demencia y con la enfermedad de Alzheimer.

El abuso de las benzodiazepinas como somníferos es notable en los ancianos españoles, avisa otro artículo de la SEFAP titulado Benzodiazepinas en ancianos… la realidad supera la ficción. Este consumo excesivo de pastillas para dormir produce efectos como:

·        Patologías asociadas

·        Polifarmacia

·        Alteración en el metabolismo hepático

·        Retardo psicomotor

·        Estados de sedación

·        Riesgo de caídas y fracturas de huesos

·        Mal funcionamiento de la memoria

·        Trastornos cognitivos

·        Debilidad en los músculos

·        Ataxia (control muscular deficiente que provoca movimientos torpes voluntarios)

e) El exceso de somníferos puede provocar híper excitabilidad e insomnio

Paradójicamente, tomar en exceso pastillas para dormir puede lograr exactamente lo contrario: puede provocar insomnio e hiperexcitabilidad en la persona. Esto se agrava cuando se combina con conductas muy frecuentes hoy en día, que dañan la buena higiene del sueño. Tal es el caso de permanecer hasta altas horas frente al televisor, las pantallas de dispositivos móviles, los chats, y otros tipos de informaciones audiovisuales que confunden al cerebro y le hacen creer que es horario de vigilia y no de sueño.


Que los somníferos quiten el sueño no es algo que sea fácil de entender, así que tal vez se requiera un poco más de información especializada al respecto. A quien desee aprender más sobre este tema, le sugerimos la lectura de un importante documento publicado en el sitio web oficial de la Sociedad Española del Sueño (SES), y titulado Insomnio: pautas de actuación y seguimiento. La compilación de estudios está firmada por un colectivo de autores de la Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial (FFOMC), la Sociedad Española del Sueño (SES), la Sociedad Española de Neurología (SEN), el Instituto de Especialidades Neurológicas (IENSA), y algunas universidades y hospitales universitarios.

f) Desarrollar resistencia y necesitar cada vez mayores dosis

Como ocurre con tantos fármacos, las pastillas para dormir, si se utilizan en exceso, pueden crear dependencia (no poder dormir si no se consumen). Pero no sólo esto, sino que además, al crear hábito de consumo en el cuerpo, pueden requerirse mayores dosis para lograr los mismos efectos que antes se lograban con menores dosis. Un paso delante de esto, está que el cuerpo desarrolle tal resistencia al somnífero, que ya la sustancia no tenga efectos en él. El riesgo de sobredosis está presente en estos casos.

Los somníferos están vedados para personas con conductas complejas durante el sueño

Se denomina “conductas complejas durante el sueño” a ciertas actitudes paradójicas que un pequeño porcentaje de la población puede tener mientras está dormida o no despierta del todo. Ejemplos de conductas complejas durante el sueño son:

·        El sonambulismo

·        Conducir dormido

·        Consumir fármacos dormido

·        Conversar dormido

·        Hacer la limpieza dormido

·        Cocinar y comer dormido (esto es lo más frecuente)

Sobre el tema de los riesgos que las pastillas para dormir tienen para personas con conductas complejas durante el sueño, se ha publicado un excelente artículo en el sitio web oficial en español de la FDA (Food and Drug Administration, principal autoridad para la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, productos biológicos y relativos en Estados Unidos).

El artículo de la FDA se titula ¿Toma medicamentos para el insomnio? Conozca los riesgos. En él se afirma que las pastillas para dormir pueden generar consecuencias negativas para la salud en cualquier persona, pero muy especialmente en personas con conductas complejas durante el sueño, en las cuales, en casos extremos, pueden provocar incluso la muerte.

Según el artículo de la FDA, en EE.UU. se han registrado hasta 66 casos de personas que, luego de consumir de forma errónea somníferos y pastillas para dormir, tuvieron episodios de conductas complejas durante el sueño, tales como tropezar, caerse y accidentarse, quemarse, darse un tiro, sonambulismo por la calle en condiciones de frío extremo, y otros incidentes. 20 de estos casos (casi un tercio del total) resultaron en la muerte de la persona.

Lo anterior se cumple especialmente si se consumen por la libre y de manera errónea, algunos somníferos que sean de prescripción médica como las benzodiacepinas. ¿En qué consiste el consumo erróneo de estos fármacos somníferos? Consiste en consumirlos en dosis mayores que la recomendada, en horarios fuera de los prescritos, durante un tiempo mayor que el aconsejable, y con una frecuencia alta, lo que puede crear tanto dependencias como resistencias a dichos fármacos y malas consecuencias como las que listamos más arriba.

Prácticas arriesgadas a evitar si tomas pastillas para dormir

1) No hacer actividad física excesiva ni de riesgo

Según la SEFAP, existen estudios que demuestran una relación directa entre el consumo de pastillas para dormir o hipnóticos y un mayor riesgo de que las personas mayores de 45 años sufran caídas y fracturas de huesos. El riesgo aumenta para las personas de la tercera edad. Las personas que están bajo los efectos de pastillas para dormir o somníferos, tienen incluso una mayor posibilidad de sufrir accidentes de tráfico. Veamos este punto con más detalle.

2) No conducir automóviles o maquinarias

Los somníferos reducen la actividad cerebral y la atención. Por eso pueden ayudar a reducir el período de latencia antes de entrar en el sueño, así como ayudan a extender el tiempo de sueño ininterrumpido, lo que se dice: dormir toda la noche. Precisamente esto, que en el contexto del descanso nocturno es una gran ventaja, durante ciertas actividades se convierte en una desventaja, y hasta en un riesgo o peligro.

Cuando se consumen somníferos, se recomienda no conducir (ni de día ni mucho menos de noche). Se corre un alto riesgo de quedarse dormido al volante, o de adquirir una somnolencia que inhiba las capacidades y hábitos que normalmente hay que desarrollar para conducir. Esto en realidad se cumple para cualquier actividad comparable a la conducción de coches, que implique atención especial o riesgo, como el manejo de ciertas maquinarias o equipos.

3) No consumir alcohol

Por lo general se prohíbe tomar alcohol y bebidas alcohólicas cuando se está consumiendo somníferos o pastillas para dormir. Esto se orienta para que el paciente evite las interacciones medicamentosas, pero también para no combinar el estado de embriaguez con el sueño potenciado y el atontamiento que pueden producir los hipnóticos o fármacos para dormir.

Los pacientes que consumen alcohol y lo combinan con pastillas para dormir o somníferos, pueden sentir síntomas tales como vértigos o mareos inusuales, somnolencia extrema, respiración lenta o difícil y falta de respuesta al despertar (la persona no despierta aunque alguien la sacuda o la llame).

4) No alargar demasiado el tratamiento

No es nada conveniente alargar o reiterar demasiado el tratamiento con somníferos o pastillas para dormir, porque de ese modo se corre el riesgo de crear dependencias o resistencias. Por lo general la duración del tratamiento farmacológico con somníferos, hipnóticos o cualquier pastilla para dormir, debe ser lo más breve posible, y debe basarse en la menor dosis posible. Lo común es que su uso se prescriba para un tratamiento de entre 3 o 4 días y no más de 2 semanas.


5) No combinar con otros somníferos o con opioides contra la tos o el dolor

Una práctica más frecuente de lo que creemos (y que incluso ha sido denunciada por la SEFAP de España y por la FDA de EE.UU.) es que una persona consuma más de un tipo de pastillas para dormir combinadas, o algún somnífero o sustancia que deprime el sistema nervioso central, junto con medicamentos opioides comunes contra la tos o el dolor. Esto no sólo aumenta grandemente la probabilidad de nocivas interacciones medicamentosas, sino que, además, eleva peligrosamente la dosis de sustancias somníferas actuando sobre el sistema nervioso central, con todos los riesgos que ello implica a corto y largo plazo:

·        Somnolencia

·        Mareo

·        Náuseas

·        Vómitos

·        Constipación

·        Respiración lenta o difícil

·        Uso indebido y abuso

·        Adicción

·        Sensación de debilidad

·        Dependencia física

En el enlace al artículo de la FDA que suministramos en el párrafo anterior, se puede encontrar una lista exhaustiva de los medicamentos opioides y de las benzodiacepinas que no deben consumirse de manera combinada. Si no se puede evitar que los tratamientos con ambos tipos de medicamentos converjan en el paciente, el médico debe recomendar un método de ingestión que evite en lo posible la interacción de ambas sustancias, o recetar pastillas naturales para dormir, somníferos naturales o terapia cognitivo conductual.

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